Arturo Salmerón Bruno no image

Published on October 28th, 2013 | by

0

El Primer Amor (Copiar)

Existen muchos momentos que marcan nuestra vida, de esos que dividen en un antes y un  después, porque cualquier cosa que se haga o se tenga por primera vez es difícil de olvidar y uno de ellos es el primer amor, ya que deja una marca difícil de borrar en el corazón.

Con el primer amor empiezan a despertarse dentro de ti, sentimientos que no se habían experimentado antes por ninguna persona; todo se vuelve risas y alegría, te sientes seguro ante todos, porque de alguna forma, a través de tu pareja, se van conociendo, se aceptan y lo más importante, te sientes amado.

 

Iniciar en el amor no es cualquier cosa, es el primer paso a numerosas sensaciones que te estremecen solamente de ver a tu pareja, así como ese cosquilleo que recorre tu cuerpo cuando tocas por primera vez sus manos, éstas te empiezan a sudar y hasta sientes que algo oprime fuertemente tu pecho y que te falta el aire; eso, es el principio de esa cosa deliciosa y dolorosa que es el amor.

Cuando llega el primer beso, se miran a los ojos fijamente acercando sus rostros lentamente y cuando están a punto de tocarse los labios, comienza un temblor involuntario en la barbilla, que pareciera que es un síntoma de cobardía, pero no, es la emoción que te está llevando a un clímax hasta ahora desconocido y que te eleva por los cielos y te baja por el inframundo al mismo tiempo, culminando en una explosión de luces cuando por fin chocan sus bocas, en un éxtasis que se refleja en los rostros, con una dulzura y una sensación de paz que te obliga a pensar que estás cerca de Dios. Es algo sublime ese primer beso.

Luego vienen las caricias, las castas y las prohibidas, pero depende de la mujer hasta donde lo permita; así, estas demostraciones cariñosas son capaces de llevarte a una embriaguez que culmina en desconocido orgasmo.

Cuando se despiden, sientes una inmensa alegría que no te cabe en el pecho y empiezas a correr y a brincar de puro gusto, queriendo gritarle a todo el mundo que ya no eres un niño, que te has convertido ya en un hombre, porque has recibido el primer beso de una mujer diferente de tu madre y de tu hermana.

Sientes que los minutos y las horas transcurren lentamente para estar nuevamente con la persona amada, pero te consuela saber que pronto llegará la noche y nada te impedirá soñarte con ella, recordando todo lo ocurrido, cuadro por cuadro, desde que se dijeron adiós y que pronto amanecerá para acudir de nuevo a su lado.

Al primer amor lo quieres tanto, sintiéndolo tan tuyo que lo empiezas a celar profundamente y ante la desilusión o traición, empiezas a conocer estados de ánimo que no habías sentido antes, como el enojo incontrolable y a veces se llega a una fuerte depresión.

El primer amor, generalmente se da en la adolescencia y los jóvenes encuentran un punto de partida a su vida amorosa y a la apreciación de un mundo completamente distinto.

Se dice que el primer amor nunca se olvida, una frase muy cierta, porque independientemente de cómo haya sido esa experiencia, sin duda quedará grabada indeleblemente en nuestros recuerdos, por lo nuevo que te aportó esa relación.

Aunque pase el tiempo, si las personas se vuelven a encontrar con quien fue su primer amor, se despiertan ciertos sentimientos que se creían olvidados y a veces es tan fuerte que vuelve a reunir a la pareja e incluso a causar grandes problemas cuando cada uno tiene por su lado una relación formal con otra persona.

El primer amor y las experiencias acumuladas durante la adolescencia, son la entrada a los demás amores, incluso se puede tener la mejor referencia para las futuras relaciones; por eso, muchas veces y sin darnos cuenta, se buscan parejas que se parezcan a esa primera experiencia e incluso, cuando ya eres una persona mayor, no te desagrada para nada que el novio de tu hija tenga similitudes con el que fue tu primer amor.

Por último, se tiene que comprender que la experiencia inicial del enamoramiento, es diferente de enamorarse verdaderamente. En muchas relaciones intervienen factores innumerables que complican y enmarañan su proceso, hasta el punto que, en la mayor parte de los casos, hay de todo, menos lo que en realidad merece llamarse amor.

Comentarios (0)

Déje un comentario

Estás comentando como invitado. Autentificación opcional debajo.


About the Author



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *